Mostrando las entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

viernes, junio 20, 2008

Se publica estudio científico sobre experiencias de pacientes al borde de la muerte

Es un fenómeno del que hemos escuchado a menudo pero nunca ha podido comprobarse: lo que experimenta un ser humano al estar al borde de la muerte. Ahora una nueva investigación científica sobre las experiencias cercanas a la muerte de pacientes en terapia intensiva, intenta responder si éstas realmente ocurren.

(El libro en cuestión) es una publicación académica escrita por una enfermera que tomó 10 años de investigación y está dirigida a estudiantes de medicina y bibliotecas universitarias. El libro cuenta las experiencias de pacientes que sufrieron infartos y estuvieron al borde de la muerte. Los individuos hablan de circunstancias en las que se vieron fuera de su cuerpo, o de un túnel que los conducía a una luz brillante donde se reunían con sus seres queridos.

En 1998 Penny Sartori, enfermera de terapia intensiva de los hospitales galeses de Singleton y Morriston, se dio cuenta de que había muy pocos datos de referencia disponibles para enfermeras y trabajadores de salud sobre este tipo de experiencias. Fue por eso que en 1998, tras obtener aprobación ética, decidió investigar lo que ocurre cuando un paciente tiene una experiencia cercana a la muerte o ECM.

Recuerdos

Sartori siguió los casos y entrevistó a unos 300 pacientes en las unidades de terapia intensiva y obtuvo 15 narraciones completas sobre este tipo de experiencias. El resultado es el libro "Experiencias Cercanas a la Muerte de Pacientes Hospitalizados en Terapia Intensiva. Un Estudio Clínico de Cinco Años".

"Llevé a cabo el estudio con una amplia variedad de pacientes en terapia intensiva, incluidos los que estaban muy enfermos pero no cerca de la muerte", dice Penny Sartori. "Obtuve los mejores resultados cuando estudié a pacientes de infarto que estuvieron al borde de la muerte".

"Al final 15 pacientes pudieron narrar sus experiencias cercanas a la muerte y descubrí que habían experimentado situaciones comunes", agrega. Sartori encontró que la gente que pasaba una ECM se veía "flotando sobre sí misma y que el techo se había disuelto".

"Los pacientes también fueron capaces de recordar con precisión lo que había ocurrido en la sala, a pesar de haber estado inconsciente y de haber tenido los ojos cerrados". Los individuos, dice Sartori, contaron asimismo que se veían viajando por un túnel hacia una luz brillante.

Algunos dijeron haberse reunido con una figura que les decía que "su tiempo no había llegado todavía" y otros se habían reunido con parientes muertos y se habían comunicado con ellos por telepatía. "Ciertos pacientes informaron que vieron toda su vida proyectada en un instante", afirma.

La autora explica que muchas de las experiencias cercanas a la muerte por lo general pueden explicarse por el efecto de las endorfinas (sustancias químicos que libera el organismo como respuesta a la ansiedad o el dolor), los niveles anormales de gases sanguíneos, o los bajos niveles de oxigeno. Sartori, sin embargo, midió estos tres factores y los tomó en cuenta cuando llevó a cabo el análisis de los informes de los pacientes.

Al final de estas ECM algunos pacientes contaron que flotaron de regreso a su cuerpo, y otros sintieron como si despertaran súbitamente.

Conciencia

Según la investigadora a pesar de que sólo 15 pacientes lograron describir sus experiencias cercanas a la muerte, cree que éstas son mucho más comunes. Sin embargo, para algunos enfermos es más difícil recordar el evento después de un episodio tan grave y de haber estado inconsciente.

"Es como cuando olvidamos un sueño al despertar", dice la autora.

Penny Sartori intenta ahora continuar investigando sobre el fenómeno de ECM y lo que ocurre con estos pacientes. "No creo que se trate simplemente de que existe vida después de la muerte", afirma la autora. "Más bien se trata de lo que es la conciencia y la forma como la definimos".

La ciencia define a la conciencia como un subproducto del cerebro, pero como señala Sartori, quizás estamos rodeados por la conciencia y el cerebro, en lugar de controlarla, es sólo un mediador o una antena.

"Es un tema fascinante -afirma la investigadora- y es muy emocionante poder seguir investigándolo".

La publicación tiene un costo de US$170.

- Tomado de BBC Mundo en Español.

jueves, mayo 08, 2008

El autobús de la filosofía



Mucho se ha hablado de que los filósofos son una suerte de niños barbados e intensivos que siguen fustigando a sus contemporáneos con preguntas infantiles de inútil o imposible resolución. Pero hasta ahora los adultos parecían haberse olvidado que de niños fueron bastante listos y que por lo menos se daban cuenta de lo que no entendían.

Ahora en Alemania, un programa de televisión quiere volver a ese punto privilegiado y ayudar a que los próximos Kants y Hegels no se queden solos con sus padres. "Próxima parada:...", así se llama el programa del canal infantil alemán KIKA.

En un bus amarillo de dos pisos, dos muchachos viajan por Berlín acompañados del creador de la serie, el conocido moderador de televisión Gert Scobel, y se topan en las paradas, o en el mismo bus, con los problemas que arrecian la existencia de los hombres.

De viaje con Kant

Para auxiliarlos, o para meterlos en problemas aún mayores, suben al bus Platón, Kant, Heidegger, Hegel, pero también científicos y pensadores surtidos.

Muerte, Amor, Miedo, el Mal, la Belleza son los corpulentos temas de los primeros capítulos de la serie y que figuran como destinos del bus.

En Amor, los muchachos se encuentran con un investigador alemán que afirma que el ser humano se enamora mucho más fácilmente cuando está en una situación de peligro. Pronto sube Aristóteles al bus y declara que el amor entre amigos es el amor máximo, aún más allá que el amor de una pareja.

Luego una serie de dibujos animados ilustra algunas teorías del amor en varios filósofos, mientras que una niña de 9 años habla de su amor por un compañero de clases y su ostensivo fracaso.

"Más allá"

En el capítulo "Más Allá" está el tema de la muerte, guiada por Platón, que defiende la inmortalidad del alma. Los niños ven las fiestas del día de los muertos en México, hablan con un profesor de química molecular que les explica cómo es que el cuerpo muere y hablan con dos niñas sobre cómo enfrentaron la muerte de su abuelo.

Al bus sube sólo quien quiera hablar directamente. Pensadores, filósofos y científicos alemanes discuten o explican directamente a los niños sus tesis, sin tecnicismos y en un tono informal.

No hay respuestas definitivas, sólo se trata de enfrentar a los temas con las muchas y variadas respuestas que los pensadores les han dado en el transcurso de la historia a niños que son poco o nada ayudados por sus mayores.

En los primeros ensayos los creadores de la serie se toparon con un problema inesperado: los niños se quejaron de que habían demasiadas ilustraciones y que lo que les interesaban era lo que decían los filósofos.

El programa ha tenido mucho éxito entre los niños de hasta 12 años, que son su objetivo y se planea hacer una nueva serie de capítulos. Los padres esperan impacientes y nerviosos.

- tomado de BBC Mundo en Español.

jueves, agosto 30, 2007

"El misterio del rostro", de Javier Sicilia

“Una obra de arte –escribió Paul Valéry– debería enseñarnos siempre que no habíamos visto lo que vemos.” Relámpago en medio de lo cotidiano, la obra de arte es un centro de revelación, un golpe de luz que hace caer las escamas de los ojos y nos permiten volver a ver la profundidad de lo real. Podría decirse que el rostro del otro es de la misma especie, o mejor, que el rostro, en la medida en que es imagen y semejanza de Dios o, para decirlo en términos levinasianos, aparición del totalmente Otro que nos rebasa y nos solicita en su misterio, es un antecedente del arte.

Uno y otro, sin embargo, han perdido su proporción. En medio de un mundo democrático y consumista en el que todo es igual y donde el relámpago del arte se multiplica en simulaciones estéticas al servicio del mercado, tanto el arte como el rostro se han velado. Quizá por ello el arte se ha vuelto cualquier cosa y el rostro del hombre una presencia sin significado en medio de las masas conformadas de rostros.

Sin embargo, una obra filosófica como la de Lévinas, que nació como un desafío al mundo técnico del industrialismo y de la técnica nazi, nos enseña no a ver mejor el rostro, ni siquiera a verlo de otra manera, sino, como lo decía Valéry con respecto al arte, a no identificarlo con lo que nuestra vista, debilitada por la técnica y el democratismo, captan. Lo que la obra de Lévinas busca es despertar nuestra percepción.

Cuando nos detenemos en un rostro, en particular en el rostro amado, ése que en el relámpago de su aparecer rompe el aletargamiento de nuestra percepción, descubrimos la visión: el otro es un enigma; no la forma sensible con la que se nos presenta cotidianamente, sino un misterio incapturable que nos abisma y nos saca de nosotros mismos. El rostro, como dice Finkielkraut, es “el sitio del cuerpo donde el alma se revela y se disfraza”. De ahí la fascinación y la exasperación que provoca, esa fascinante exasperación que lleva a decir a Prosut en A la sombra de las muchachas en flor: “Ya no sabía en verdad cómo estaban hechos los rasgos de Gilberte excepto en los momentos divinos en que los desplegaba para mí: sólo recordaba su sonrisa. Y al no poder volver a ver ese rostro amado me irritaba, ante cualquier esfuerzo que hiciera para recordarlo, encontrar en mi memoria, con una exactitud definitiva, los rostros inútiles y contundentes del hombre de pelos de púas y de la vendedora de caramelos.”

Si el rostro de Gilberte puede provocar en el narrador esa experiencia es que él, como sucede en el amor y en una verdadera obra de arte, logró despertar la verdadera percepción del narrador, hasta convertirlo en un pintor incapacitado, en un poeta vencido por lo incalificable de la revelación.

Sin embargo, cuando, como nos lo enseña Lévinas, logramos captar esa evidencia en cualquier rostro, entonces podría decirse algo semejante del rostro del “hombre de pelos de púas” y del de la “vendedora de caramelos”. Es el amor, esa realidad que hace irrumpir el relámpago, el que “despoja –dice Finkielkrault– al otro de sus determinaciones, hasta volvérseme impenetrable. Mientras no lo amo [mientras, no se me revela, el rostro] es bello o feo, ansioso o calmo, obsesivo o histérico”. Pero cuando lo amo ya no veo “una cualidad diferente a todos los otros, sino la cualidad misma de la diferencia. El amor impone silencio a los adjetivos: a todos los estos y los aquellos con los que el otro, antes del amor, estaba ornado”. El amor es “una marcha hacia lo invisible”, hacia el llamado del totalmente Otro.

Hay, sin embrago, otro amor, sobre el que Lévinas insiste, el que no llega como una gracia, sino que surge cuando contemplo al otro en sus ojos. En ellos, el otro se expone en la desnudez de su alma y me provoca vergüenza por mi frialdad o por mi serenidad. A la vez que me resiste me requiere y pide mi atención, mi servicio, mi caridad, me abre de otra forma a lo invisible.

Quizá la ascesis que hoy se nos pide, en medio de un mundo perversamente igualitario y estetizado hasta el borramiento de cualquier diferencia, sea contemplar con extrema atención el rostro de los otros.

-- Un artículo de Javier Sicilia publicado en el suplemento "La Jornada Semanal" del domingo pasado. La imagen es un fotograma de Nam June Paik, el genial colaborador de John Cage, titulado "Face Collage Sub Rosa 2".

martes, marzo 06, 2007

"Lo real viene a ser aquello que puede tener una reproducción equivalente": Jean Baudrillard (1929-2007)

A los 77 años de edad falleció este martes el reconocido y controvertido filósofo y sociólogo francés, Jean Baudrillard. Considerado uno de los principales representantes del pensamiento postmodernista y postestructuralista, su trabajo se centró en cómo la consciencia interactúa entre lo real, lo social y lo simbólico creando un mundo de "hiperrealidad" y "simulación".

Su amplia como diversa producción intelectual le valió amores y odios, ya sea al hablar de la muerte de las "masas", al negar la existencia de la primera Guerra del Golfo (1991) o caracterizar los atentados del 11 de septiembre de 2001 como el "evento absoluto". Gran parte de su interés estuvo centrado en cómo los medios de comunicación contribuyen a la construcción de sentidos y significados de modo que las "imágenes" de las cosas y los hechos terminan precediendo o superando a la genuina realidad.

En esta línea de pensamiento, para Baudrillard, si existió la operación que lanzó Estados Unidos contra Saddam Hussein en 1991, sólo lo fue en un nivel simbólico. Hussein no combatía contra las fuerzas aliadas, sino sacrificaba las tropas para preservar el poder. Las fuerzas aliadas no combatían a Hussein, sino lanzaban miles de toneladas de bomba para persuadir y persuadirse de que había un enemigo. Los medios de comunicación occidentales actuaban en cierto modo como cómplices creando una guerra en "tiempo real" generando la noción de dos enemigos en conflicto.

La famosa cláusula de Clausewitz de que "la guerra es la política por otros medios", se había convertido según Baudrillard en "la continuación de la ausencia de políticas por otros medios". Su conclusión -que por cierto recibió fuertes críticas- era tajante: la guerra no existió. En lo político poco y nada había cambiado, ni el enemigo había sido derrotado ni los triunfadores eran victoriosos.

En forma contraria, en su ensayo "El espíritu del terrorismo" el pensador francés calificó a los ataques contra las torres gemelas como el "evento absoluto". Para él no se trataba de un choque de civilizaciones o religiones, sino la reacción "simbólica" a la contínua expansión de un mundo basado únicamente en el intercambio comercial. Ni el espectro de Estados Unidos es el único lugar donde la globalización toma cuerpo ni el espectro del Islam es la corporización del terrorismo. Para Baudrillard lo que constituye el 11 de septiembre como evento absoluto es el escenario donde la triunfante globalización combate contra sí misma y "las torres se caen por su propio peso".

Influenciado por el surrealismo, en su libro "América" Baudrillard llega a decir que Estados Unidos es un desierto, un vasto vacío cultural donde lo real y lo irreal están tan fundidos que las distinciones desaparecieron. Y tanto en el país del norte como en todo el mundo, las masas de las que hablaba el marxismo han desaparecido simplemente porque con la ayuda de los medios de comunicación todo el mundo se ha "masificado".

En este mundo, donde los objetos siempre dicen algo sobre quienes los usan y donde los individuos como consumidores se ubican dentro de un sistema de signos, hasta las necesidades humanas pueden llegar a no distinguirse. En efecto, para esta teoría de la sociedad gobernada por un sistema de consumo suntuoso y de sacrificios, las necesidades (con las cuales se mueve el mercado) son generadas ideológicamente.

Pero es real, Baudrillard murió este martes en París, aunque nadie sabe en qué nivel de realidad dio su último adiós. Tampoco se sabe qué última respuesta dio a su investigación detectivesca abordada en su libro "El crimen perfecto" (1996), la del "asesinato" de la realidad.

Según su visión, para resolver ese crimen había que entender primero los procesos sociales y tecnológicos por los cuales la realidad simplemente se había esfumado bajo bajo los destellos del "tiempo real" de los medios de comunicación. Pero contrariamente a lo que uno puede presentir, el pensador francés no se lamenta por esta desaparición, sino simplemente la considera "el hecho más importante de la historia moderna".

La filosofía y la ciencia postmodernas sí lamentan la muerte de Baudrillard.

- Tomado de BBC Mundo en Español.

miércoles, noviembre 29, 2006

Frase del día

"Mi religión consiste en la humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que percibimos con nuestra frágil y débil mente. Esa profunda, emotiva convicción sobre la presencia de un poder de razonamiento superior que se manifiesta en el incomprensible universo, constituye mi idea de Dios." Albert Einstein

lunes, octubre 16, 2006

UBUWEB: rey de los sitios sobre arte marginal

Wow. Esto puede ser lo mejor que he encontrado en Internet en los últimos años, quizás en toda mi historia con Internet. UbuWeb es: "a completely independent resource dedicated to all strains of the avant-garde, ethnopoetics, and outsider arts" y no puedo recomendarlo lo suficiente. Sólo vean el archivo de mp3 (DISCOS COMPLETOS para bajar desde Derek Bailey hasta Dj Food, pasando por Alvin Lucier y Luc Ferrari). O el de cine y video, una amplia selección de trabajos salvajes--desde miembros de los Accionistas de Viena como Hermann Nitsch hasta gente de Fluxus como Nam June Paik, más Man Ray, Buñuel, Dziga Vertov... Para regodearse en la vanguardia, no hay hasta ahora nada mejor en la red. No pierdan su tiempo, dejen lo que estén haciendo ahora y conózcanlo.

domingo, agosto 28, 2005

Dreaming of the master

Todo empezó anoche que fui a Slavia a ver a Malena y a su amigo Sunish, hindú-americano que estuvo con ella en el Tibet y quien vino de visita de Monterrey. Un tío de Sunish había conocido en la India a Don y Paula, instructores de yoga de aquí, y Sunish les habló para reunirse en Slavia. Don (quien da la casualidad que es maestro de yoga de Hernán) resultó ser un ferviente aficionado al jazz. Le conté sobre lo que había significado haber visto a Wayne Shorter en el DF (en febrero, con Santiago, Armando, Malena y Pável) y su profundo mensaje de aceptación de la muerte como una transición natural. Él nos contó sobre sus maestros espirituales, sobre por qué vino a México, sus experiencias en la India. Cada vez que hablaba transmitía una paz y una alegría formidables. Y sus reacciones ante lo que decíamos los demás eran excepcionales, sumamente sinceras y esencialmente alegres. Eso fue lo que me impactó: una persona a la que le causara tanta alegría convivir con otras personas. Recuerdo el ejemplo que puso de por qué debemos buscar maestros, dado que el contacto con un hombre elevado prácticamente obliga al menos elevado a subir su nivel; yo respondí que lo mismo pasaba en el jazz al poner a un músico joven con un maestro, y él asintió con una vitalidad envidiable. Ya quisiera yo ser capaz de maravillarme así ante lo externo.

Regresé a casa y me dormí. Aún estoy saliendo de una calentura y dormí en la cama con ropa. Tuve un (o digámosle una primera parte de un) sueño interesante que ahora soy incapaz de recordar y relatar coherentemente. Pero la revelación vino después. Ya casi al despertar, aproximadamente a las 9 de la mañana, me vi (durante la segunda parte del sueño) en la casa de mi abuelo en Chelem. Estaba yo con otra persona, y por alguna circunstancia empezamos a hablar de cuestiones espirituales. La casa era igual que todas las veces, al mediodía, con ambas puertas abiertas dejando entrar el sol y la brisa. La otra persona y yo estábamos sentados frente a una pared, hablando, más o menos donde generalmente ponemos la TV cuando vamos a Chelem. De repente escuchamos una opinión que venía de detrás de nosotros. Volteo a ver y al instante comprendí que estaba viendo a un maestro, a mi maestro. Un hombrecito casi calvo, sin varios dientes, asiático y de ojos marcadamente rasgados. A él lo seguían un grupo de niñas uniformadas, tipo girl scouts japonesas, que caminaban alegremente por la casa. El hombre era la encarnación de la sabiduría; la sabiduría viviente, digamos. Brillaba. Cuando sonreía sus ojos se le cerraban chistosamente. Ahora mientras escribo esto y escucho a la big band de Wynton Marsalis tocando “A Love Supreme” los ojos se me inundan de lágrimas por segunda vez durante el día. Mi maestro. En el sueño yo de alguna forma no lo conocía, pero de inmediato reconocí su valor y me puse a hacerle preguntas. El maestro se sentó y empezó a hablar con una calma maravillosa, como aquel maestro argentino que fue una noche a la clase de yoga de Violeta y quien me dijo que la conciencia nunca interrumpe durante la meditación. Recuerdo que (ahora, en el sueño) le pregunté al maestro, no con estas palabras, si debíamos desconfiar de quienes parecen estar demasiado jóvenes para la iluminación. El maestro sonrió y me hizo un símil con las carreras de caballos, diciendo esencialmente que hay quien empieza la carrera más adelantado, y que por lo tanto no podemos fiarnos de la edad o de la imagen física, sino que hay que fijarnos en lo que hay detrás, en las acciones. Recuerdo que dio mucha importancia a las acciones pasadas. Escribo estas palabras y la sabiduría del maestro se me escapa de las manos como granos de arena; así de hermosas, profundas y elocuentes eran sus palabras. Mientras platicábamos estuvimos sentados uno frente a otro, yo con mi espalda dando a la puerta del cuarto y él con su espalda dando a la mesa del comedor. Las niñas seguían pasando, alegres.

En algún momento de nuestra plática desperté. Apenas tomé conciencia de que estaba despierto, al ver que la luz entraba por la ventana, quise regresar al sueño a seguir hablando con el maestro. (Ahora escucho al genial Tisziji Muñoz con una rola que cae como anillo al dedo, “Happy sadness”). Sin embargo, al darme cuenta de que la imagen del maestro era ya un recuerdo de algo que había pasado, de que esa experiencia había entonces terminado (no obstante que uno pueda seguir regresando, cuando vuelva a llegar el momento), me invadió una rara tristeza. Lo maravilloso fue que en ese momento recordé el rostro del maestro, su sonrisa con los ojos casi cerrados (y por tercera vez se me salen las lágrimas al recordar la sonrisa del maestro), y lo único que pude hacer fue sonreír yo igual y dar las gracias desde lo más profundo por habérseme permitido ese momento con mi maestro. En ese instante y de la forma más súbita se me inundaron los ojos de lágrimas y empecé a sollozar alegremente. Incluso reía y seguía llorando, sacando lágrimas.

Y aprovecho ahora para darte las gracias una vez más, maestro.

jueves, agosto 11, 2005

La sabiduría de Rubén Blades

"Oye latino, oye hermano, oye amigo / nunca vendas tu destino / por el oro ni la comodidad. / Nunca descanses / pues nos falta andar bastante / vamos todos adelante / para juntos terminar / con la ignorancia / que nos trae sugestionados / con modelos importados / que no son la solución. / No te dejes confundir / busca el fondo y su razón / recuerda, se ven las caras / pero nunca el corazón".

Rubén Blades, en la pieza de 1976 "Plástico" del mega disco Siembra, cortesía del doctorcito Ruiz.

lunes, julio 11, 2005

¿Por qué ofrezo gratuitamente mi música?, por Steve Coleman (parte II, final)


"Me han preguntado en muchas ocasiones cuál es la razón por la que ofrezco gratuitamente mi música.

Yo contesto, ¿por qué no hacerlo? ¿Es necesario que todas las cosas tengan un precio? En mi opinión, la música es un conjunto de sonidos organizados que pueden ser utilizados como símbolos sonoros para transmitir ideas a la gente. Dado que mi objetivo es comunicar estas ideas, ¿por qué no ofrecer gratuitamente mi música, facilitando su distribución a todo el mundo? Sin embargo, esta postura anticomercial se opone a los intereses de las empresas que se dedican al negocio de la música, tales como las casas disqueras, las grandes distribuidoras, las tiendas de discos, etc.

La razón por la que ofrezco gratuitamente mi música radica en la creencia de que ninguna persona debe ser propietaria de las ideas musicales. Creo que la gente debe ser libre de utilizar cualquier idea, sin que nadie deba necesariamente vender dichas ideas o hacer que otros paguen por utilizarlas. El concepto de una zona pública en donde las ideas puedan ser utilizadas para el beneficio de todos sin afán de lucro parece ser una utopía en nuestro mundo actual. La avaricia rige en todas partes y es la responsable de que exista el concepto de derechos de propiedad.

Sin embargo, no habría necesidad de ser propietario de cosa alguna a menos de que se tratase de un objeto cuya preservación o mantenimiento únicamente pueda ser llevado a cabo por su propietario, o si el propietario de determinada clase de bienes desea arrendar el uso de los mismos a través del pago de una cuota. El concepto de riqueza proviene también de la propiedad y el control de los medios y recursos.

Creo que las ideas deberían residir en una zona que sea pública para todas las personas. Se ha comprobado que el verdadero progreso se da cuando las sociedades comparten y desarrollan colectivamente las ideas. La antigua cultura egipcia es un ejemplo de esto, así como el desarrollo de Internet en los tiempos modernos. Es indudable que el crecimiento de Internet se debe a conceptos como el software de código libre, freeware y shareware. No obstante, el afán comercial ha restringido dicho crecimiento al imponer los conceptos de derecho de propiedad, propiedad exclusiva o restringida, y la obligación de pagar para adquirir una información que en muchos casos se encuentra disponible gratuitamente.

A pesar de que no sería práctico, bajo los parámetros de nuestra sociedad, tener un clima que propicie que las ideas y la información estén disponibles para todos, considero que deben existir zonas en las que dichas ideas puedan ser utilizadas libremente por cualquier persona. Y creo que esto aplica especialmente a las ideas creativas y al pensamiento basado en la inspiración.

No obstante, la gente me pregunta: “¿cómo vas a mantenerte y ganarte la vida si regalas tu música?”. Realizar grabaciones cuesta dinero; es necesario cubrir el sueldo de los ingenieros y de los músicos, así como comprar ciertos materiales. Yo replico que no es necesario poseer la mentalidad de que uno debe obtener un lucro o una ganancia por lo que produce. Si una persona posee convicciones férreas y un impulso para consumar su trabajo, esa debería ser su motivación para todas las acciones que realice.

En primer lugar, el dinero no es algo que exista en la realidad, sino que es un concepto que hemos acordado utilizar, es simplemente otra idea. Y esta idea específica no tiene valor alguno a menos de que toda la gente convenga en darle un valor. Hablando en términos generales, el deseo, la búsqueda y la obtención del dinero provocan un efecto negativo en la mente humana. Podemos concluir que la búsqueda del dinero y, en general, de lo material, es una barrera para el desarrollo espiritual.

Regalar la música no presupone que todas las ideas deban ser ofrecidas gratuitamente. Pero existen personas que no poseen los recursos para adquirir dicha música o nunca se interesarían en ella si tuvieran que pagar para conseguirla. Para estas personas y para todos aquellos que han comprado y apoyado a la música con anterioridad, debería existir una zona en donde puedan escuchar música gratuitamente. Sueño con llegar al punto en que la mitad de la música que produzco esté disponible gratuitamente. Y pienso que lo mismo debe ocurrir con otras ideas relativas a la música como la educación musical, la teoría armónica, su filosofía, etc.

Seguiré realizando presentaciones en vivo aunque éstas no puedan ser gratuitas, dado que al menos tengo que cubrir el sueldo de los integrantes de mi grupo y de mis representantes. En ocasiones yo percibo una cierta ganancia por los conciertos que realizamos, en otras ocasiones sólo recupero mi inversión y en otras acabo perdiendo dinero. Sin embargo soy capaz de ganarme la vida. Cuando salimos de gira no empleamos a grandes brigadas de asistencia técnica, ingenieros de sonido y equipo tecnológico. Nuestras giras no son grandes operativos y nadie se vuelve rico debido a ellas. Cualquier dinero adicional que percibo es utilizado para investigación, desarrollo de ideas y viajes a lugares cuya infraestructura prácticamente impide que obtengamos una ganancia. Mi grupo ha realizado giras en países como Cuba, Senegal, la India, y prácticamente en todos esos casos yo he cubierto los gastos.

Deberían existir ideas y conceptos que puedan ser utilizados libremente, con el fin de contribuir al desarrollo de las personas.

Paz,

Steve Coleman".

--Traducido por: Gerardo Alejos

viernes, junio 24, 2005

La carta de Marcos

Aún cuando uno pueda no compartir la ideología o el método de lucha de los zapatistas, aún cuando uno dude de las verdaderas intenciones de sus dirigentes, aún cuando la realidad política nacional sea tan absurda que te haya hecho optar por un sano cinismo-distancia-frivolidad-pachequez, aún cuando uno piense que en realidad no hay esperanza colectiva para el país o la humanidad sino que la única respuesta posible es individual, la carta del subcomandante Marcos es una de los textos, piezas literarias, declaraciones políticas, discursos más hermosos, conmovedores y elocuentes que me haya tocado leer durante mis veinticincoaños de vida. Me ha hecho sentir orgulloso de ser mexicano y de tener raíces indígenas. Gracias a ti, Marcos. Todo prosista y especialmente todo aspirante a "juntador de palabras" debería aprender de tu estilo. Y todo ser humano debería aprender de tu mensaje.

martes, junio 14, 2005

La meditación entrena el cerebro (al fin lo entienden los científicos)

"Un estudio científico sugiere que las respuestas básicas e involuntarias del cerebro pueden ser anuladas.

A esta conclusión llegaron los expertos de las universidades de Queensland y California luego de estudiar las reacciones visuales de 76 monjes budistas tibetanos con experiencia en meditación.

Durante las pruebas realizadas por los investigadores, los monjes se pusieron unas gafas especiales que les permitían ver simultáneamente una imagen diferente con cada ojo.

La respuesta normal -y automática- del cerebro sería alternar rápidamente la atención entre ambas imágenes, una reacción conocida como rivalidad perceptiva o visual.

Sin embargo los monjes fueron capaces de concentrarse en sólo una de las imágenes.

Mediante la meditación en "un punto", los monjes lograron centrar su atención sobre un solo objeto o pensamiento.

Aquellos que tenían mayor experiencia en meditación consiguieron concentrarse en sólo una de las imágenes durante un período más largo, de hasta 12 minutos.

Según explican los expertos en la revista científica Current Biology, la capacidad de los monjes para anular la respuesta mental básica indica que el cerebro puede ser entrenado.

Hasta ahora se creía que la rivalidad perceptiva era una respuesta básica e involuntaria.

"Los monjes demostraron que podían bloquear la información externa", explicó Olivia Carter, de la Universidad de Queensland.

"Sería bueno ahora hacer más pruebas utilizando técnicas de imagen para ver exactamente qué diferencias hay en los cerebros de los monjes".

"La gente que practica la meditación, incluido el Dalai Lama, ha expresado que la habilidad para controlar y dirigir los pensamientos puede ser muy beneficiosa en términos de salud mental", añadió Carter.

Los monjes, todos ubicados en lugares de retiro de la India, habían recibido entre 5 y 54 años de entrenamiento en meditación".

-- publicado originalmente en BBC Mundo en español.

lunes, junio 13, 2005

La humildad de un verdadero maestro

Una vez más, ante el absurdo del día llega algo que me deja sin palabras. Uno de los más grandes ejemplos de humildad y de lo que los gringos llaman detachment --lo cual en español podríamos traducir como "desapego" o "desprendimiento espiritual"-- que me hayan tocado últimamente.

"Sometimes I wish I could walk up to my music as if for the first time, as if I had never heard it before. Being so inescapably a part of it, I'll never know what the listener gets, what the listener feels, and that's too bad."

"En ocasiones deseo ser capaz de acercarme a mi propia música como si fuera la primera vez, como si nunca la hubiera escuchado con anterioridad. Estando tan íntimamente conectado a ella, nunca sabré qué es lo que recibe de ella el oyente, qué sentimientos le produce, y eso me entristece".

~ John Coltrane, citado en la página de All About Jazz.

Escuchando a: Chet Baker y Art Pepper en el disco de 1956 "Playboys", con fascinantes composiciones de Jimmy Heath y del propio Pepper. "Minor yours" es todo lo que uno puede esperar del West Coast jazz.

jueves, junio 02, 2005

El desafío de la poesía, por Javier Sicilia

En el siglo XIX, Hölderlin, en su poema "Pan y vino", de cara al desalojo que el racionalismo hacía del misterio de la existencia, se preguntaba: "¿Para qué sirve la poesía en tiempos de miseria?" Había que esperar a que los monstruos de la razón llegaran hasta Auschwitz para que la pregunta fuera respondida por Adorno con una insoportable amargura: "Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie." Si Hölderlin había encontrado en su siglo que los dioses se habían ocultado y la belleza —su presencia entre nosotros— se había desvanecido en la noche, después del nazismo, de la reducción del hombre a una pura instrumentalidad, de la llaga del genocidio, de la muerte de Dios y del elogio de la técnica sobre lo humano, la poesía se había vuelto tan hueca como una campana sin badajo. ¿Qué podía nombrar, si el sentido de la lengua, invadido por el horror y el vacío racionalista, había sido aniquilado? ¿Había sentido más allá del horror?

Paul Celan entendió esta realidad, pero entendió también, como Hölderlin, que no obstante la oscuridad, el vacío, el despoblamiento de lo divino en el mundo, el sentido existía en el fondo de la poesía. Toda su tarea poética no fue otra cosa que la purificación de la lengua que los asesinos habían aniquilado junto con sus víctimas. Ahí, donde todo clamaba la ausencia, en el mismo lugar del horror y las sombras, Celan buscaba un "Meridiano", un sitio luminoso al cual se podía acceder no ampliando el arte, sino constriñéndolo a su más estrecha "angostura": "Ve con el arte a tu más propia angostura", escribió en su discurso "El Meridiano". A través de esa "angostura" —hacia "lo más extraño"—, a través de la violentación del lenguaje que toda angostura exige, el poema —"senda de una voz hacia un tú que percibe [...] una especie de retorno a casa"— "habla en nombre de la causa de eso Otro, quién sabe si de un Otro, totalmente Otro". Ahí, donde el horror de la técnica destruyó el lugar del sentido y produjo la ausencia, el poema, llevado a su última angostura, descubre al Otro que desde ahí ilumina con una tenue luz. Semejante a la resurrección de Cristo, que sucede en la noche donde el sentido está muerto, el poema, en su larga travesía por la nada, descubre a ese Otro que es imposible nombrar, pero que se dice como un tú indefinible y profundamente humano y trascendente en su ausencia. El verdadero nombre de Dios es "Tú".

La lección de Celan no ha muerto. Si el nazismo desapareció, no despareció su herencia. Enmascarado bajo el nombre de la democracia, de la manipulación genética, de los sistemas cibernéticos, del derecho humano, de la guerra por la libertad y la justicia, que encubre otros genocidios, el sentido sigue ausente. Quizá, como las consecuencias de Auschwitz lo anunciaban, más ausente que nunca. El lenguaje de la técnica es el lenguaje de la no significación. Creyendo equivocadamente ver que toda significación condujo al nazismo y al sovietismo, cuando en realidad esas ideologías —como bien lo vio Celan— ya lo habían asesinado en la lengua misma, nuestra época ha querido prescindir de cualquier sentido y ha puesto como único rango de referencia el deseo protegido por el derecho y todas las posibilidades que le da la técnica. Hoy la aniquilación no forma parte de un proyecto que busca abolir cualquier significación humana y divina, es la realidad misma. Ya no sabemos quiénes somos. La revolución cibernética, como lo señaló Baudrillard, conduce al hombre, ante la equivalencia del cerebro y del computer, a la pregunta crucial: ¿soy un hombre o una máquina?; la genética nos llevará a otra: ¿soy un hombre o un clon?; la sexual y las posibilidades técnicas del transexualismo a otra igual de angustiante: ¿soy un hombre o una mujer?; y la política, a otra no menos terrible: ¿soy un ser libre o una unidad administrada por las Matrix institucionalizadas? Frente a esto, el desafío del poeta y de la poesía es tan profundo como el que asumió Celan: ¿cómo hacer resonar el sentido en el lenguaje desecado y asesinado por la técnica moderna? ¿Cómo hacer escapar al poema de la estética vacía a la que esa técnica lo ha reducido? ¿Cómo hablar en nombre de la causa del Otro que campea en la ausencia? Volvamos a oír a Celan: a través de "la angostura", hacia aquello que se ha vuelto lo "más extraño".

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva y esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez.

- Publicado originalmente en el suplemento la Jornada Semanal del domingo pasado.

viernes, mayo 20, 2005

Un fragmento de las "Meditaciones metafísicas", de René Descartes (Francia, 1596-1650)

Me sumo por completo. Y doble amén a Descartes.

"Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores, no son sino ilusiones y ensueños, de los que él se sirve para atrapar mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como un ser sin manos, sin ojos, sin carne, ni sangre, sin sentido alguno, y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente fijo en ese pensamiento, y, si, por dicho medio, no me es posible llegar al conocimiento de alguna verdad, al menos está en mis manos suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad, y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que, por muy poderoso y astuto que sea, nunca podrá imponerme nada. Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir; y, como un esclavo que goza en sueños de una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones, y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habrían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no sean bastantes a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover".

jueves, marzo 04, 2004

Poesía de Omar Khayyam

-- A Shelley.


El alba vuelca sus rosas en la copa del cielo... En el aire de cristal se desgrana el canto del último ruiseñor... El aroma del vino es más suave... ¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!


Consagra, a las luces del alba, tu copa de vino, que semeja un tulipán de primavera; consagra, a la risa de una adolescente, tu copa de vino, que recuerda su boca. Bebe, y olvida que el puño del dolor se abatirá bien pronto sobre ti.


Ese vapor sutil que envuelve las rosas, ¿es una voluta de perfume o el débil amparo que les dejó la bruma? Tu cabellera, caída sobre tu rostro, ¿es la noche que tus miradas van a disipar? ¡Despierta, amada mía, el sol dora nuestras copas! ¡Bebamos!


Brisas de primavera acarician los pétalos de las rosas. En la sombra azul del jardín, besan también el rostro de mi amada. A pesar de la felicidad que tuvimos, no añoro el pasado. ¡Es tan honda la dulzura del presente!


Bien sabes que no tienes ningún poder sobre el destino, ¿por qué la incertidumbre del mañana motiva tu ansiedad? Si eres prudente, goza el momento que pasa; lo futuro, ¿qué encerrará?


Caeremos en la ruta del amor, y nos pisoteará el destino. ¡Oh, mi pequeñuela! ¡Oh, mi preciosa copa! Levántate, y dame tus labios, antes de que me convierta en polvo.


-- Omar Khayyam