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jueves, agosto 30, 2007

"El misterio del rostro", de Javier Sicilia

“Una obra de arte –escribió Paul Valéry– debería enseñarnos siempre que no habíamos visto lo que vemos.” Relámpago en medio de lo cotidiano, la obra de arte es un centro de revelación, un golpe de luz que hace caer las escamas de los ojos y nos permiten volver a ver la profundidad de lo real. Podría decirse que el rostro del otro es de la misma especie, o mejor, que el rostro, en la medida en que es imagen y semejanza de Dios o, para decirlo en términos levinasianos, aparición del totalmente Otro que nos rebasa y nos solicita en su misterio, es un antecedente del arte.

Uno y otro, sin embargo, han perdido su proporción. En medio de un mundo democrático y consumista en el que todo es igual y donde el relámpago del arte se multiplica en simulaciones estéticas al servicio del mercado, tanto el arte como el rostro se han velado. Quizá por ello el arte se ha vuelto cualquier cosa y el rostro del hombre una presencia sin significado en medio de las masas conformadas de rostros.

Sin embargo, una obra filosófica como la de Lévinas, que nació como un desafío al mundo técnico del industrialismo y de la técnica nazi, nos enseña no a ver mejor el rostro, ni siquiera a verlo de otra manera, sino, como lo decía Valéry con respecto al arte, a no identificarlo con lo que nuestra vista, debilitada por la técnica y el democratismo, captan. Lo que la obra de Lévinas busca es despertar nuestra percepción.

Cuando nos detenemos en un rostro, en particular en el rostro amado, ése que en el relámpago de su aparecer rompe el aletargamiento de nuestra percepción, descubrimos la visión: el otro es un enigma; no la forma sensible con la que se nos presenta cotidianamente, sino un misterio incapturable que nos abisma y nos saca de nosotros mismos. El rostro, como dice Finkielkraut, es “el sitio del cuerpo donde el alma se revela y se disfraza”. De ahí la fascinación y la exasperación que provoca, esa fascinante exasperación que lleva a decir a Prosut en A la sombra de las muchachas en flor: “Ya no sabía en verdad cómo estaban hechos los rasgos de Gilberte excepto en los momentos divinos en que los desplegaba para mí: sólo recordaba su sonrisa. Y al no poder volver a ver ese rostro amado me irritaba, ante cualquier esfuerzo que hiciera para recordarlo, encontrar en mi memoria, con una exactitud definitiva, los rostros inútiles y contundentes del hombre de pelos de púas y de la vendedora de caramelos.”

Si el rostro de Gilberte puede provocar en el narrador esa experiencia es que él, como sucede en el amor y en una verdadera obra de arte, logró despertar la verdadera percepción del narrador, hasta convertirlo en un pintor incapacitado, en un poeta vencido por lo incalificable de la revelación.

Sin embargo, cuando, como nos lo enseña Lévinas, logramos captar esa evidencia en cualquier rostro, entonces podría decirse algo semejante del rostro del “hombre de pelos de púas” y del de la “vendedora de caramelos”. Es el amor, esa realidad que hace irrumpir el relámpago, el que “despoja –dice Finkielkrault– al otro de sus determinaciones, hasta volvérseme impenetrable. Mientras no lo amo [mientras, no se me revela, el rostro] es bello o feo, ansioso o calmo, obsesivo o histérico”. Pero cuando lo amo ya no veo “una cualidad diferente a todos los otros, sino la cualidad misma de la diferencia. El amor impone silencio a los adjetivos: a todos los estos y los aquellos con los que el otro, antes del amor, estaba ornado”. El amor es “una marcha hacia lo invisible”, hacia el llamado del totalmente Otro.

Hay, sin embrago, otro amor, sobre el que Lévinas insiste, el que no llega como una gracia, sino que surge cuando contemplo al otro en sus ojos. En ellos, el otro se expone en la desnudez de su alma y me provoca vergüenza por mi frialdad o por mi serenidad. A la vez que me resiste me requiere y pide mi atención, mi servicio, mi caridad, me abre de otra forma a lo invisible.

Quizá la ascesis que hoy se nos pide, en medio de un mundo perversamente igualitario y estetizado hasta el borramiento de cualquier diferencia, sea contemplar con extrema atención el rostro de los otros.

-- Un artículo de Javier Sicilia publicado en el suplemento "La Jornada Semanal" del domingo pasado. La imagen es un fotograma de Nam June Paik, el genial colaborador de John Cage, titulado "Face Collage Sub Rosa 2".

miércoles, noviembre 29, 2006

Frase del día

"Mi religión consiste en la humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que percibimos con nuestra frágil y débil mente. Esa profunda, emotiva convicción sobre la presencia de un poder de razonamiento superior que se manifiesta en el incomprensible universo, constituye mi idea de Dios." Albert Einstein

martes, septiembre 20, 2005

¿Cuál religión es la apropiada?

Hagan el test y pongan sus resultados en un comment.

Mis resultados están abajo. Y para que se den una idea de la diversidad del test, Luisa hizo el test anoche y le salió un empate del 96% entre Satanista y Atea, y luego un 92% de Pagana.

Buddhism


92%

Islam


75%

Hinduism


71%

Paganism


58%

Satanism


58%

atheism


54%

Judaism


50%

Christianity


42%

agnosticism


38%

Which religion is the right one for you? (new version)
created with QuizFarm.com


You scored as Buddhism.

Your beliefs most closely resemble those of Buddhism. Do more research on Buddhism and possibly consider becoming Buddhist, if you are not already. In Buddhism, there are Four Noble Truths: (1) Life is suffering. (2) All suffering is caused by ignorance of the nature of reality and the craving, attachment, and grasping that result from such ignorance. (3) Suffering can be ended by overcoming ignorance and attachment. (4) The path to the suppression of suffering is the Noble Eightfold Path, which consists of right views, right intention, right speech, right action, right livelihood, right effort, right-mindedness, and right contemplation. These eight are usually divided into three categories that base the Buddhist faith: morality, wisdom, and samadhi, or concentration. In Buddhism, there is no hierarchy, nor caste system; the Buddha taught that one's spiritual worth is not based on birth.


P.D. El resultado de Luisa fue:

You scored as Satanism.

Your beliefs most closely resemble those of Satanism! Before you scream, do a bit of research on it. To be a Satanist, you don't actually have to believe in Satan. Satanism generally focuses upon the spiritual advancement of the self, rather than upon submission to a deity or a set of moral codes. Do some research if you immediately think of the satanic cult stereotype. Your beliefs may also resemble those of earth-based religions such as paganism.

miércoles, septiembre 07, 2005

Si Dios le hablara al pinche Bush...


Cartón del Fisgón, de la Jornada de hoy. Y festejamos la incorporación del gran Hernández a las filas de los moneros de la Jornada. Ya tienen a casi todos los dibujantes del Chamuco, ¿será que regresarán ahora los fantásticos Jis y Trino?

domingo, agosto 28, 2005

Dreaming of the master

Todo empezó anoche que fui a Slavia a ver a Malena y a su amigo Sunish, hindú-americano que estuvo con ella en el Tibet y quien vino de visita de Monterrey. Un tío de Sunish había conocido en la India a Don y Paula, instructores de yoga de aquí, y Sunish les habló para reunirse en Slavia. Don (quien da la casualidad que es maestro de yoga de Hernán) resultó ser un ferviente aficionado al jazz. Le conté sobre lo que había significado haber visto a Wayne Shorter en el DF (en febrero, con Santiago, Armando, Malena y Pável) y su profundo mensaje de aceptación de la muerte como una transición natural. Él nos contó sobre sus maestros espirituales, sobre por qué vino a México, sus experiencias en la India. Cada vez que hablaba transmitía una paz y una alegría formidables. Y sus reacciones ante lo que decíamos los demás eran excepcionales, sumamente sinceras y esencialmente alegres. Eso fue lo que me impactó: una persona a la que le causara tanta alegría convivir con otras personas. Recuerdo el ejemplo que puso de por qué debemos buscar maestros, dado que el contacto con un hombre elevado prácticamente obliga al menos elevado a subir su nivel; yo respondí que lo mismo pasaba en el jazz al poner a un músico joven con un maestro, y él asintió con una vitalidad envidiable. Ya quisiera yo ser capaz de maravillarme así ante lo externo.

Regresé a casa y me dormí. Aún estoy saliendo de una calentura y dormí en la cama con ropa. Tuve un (o digámosle una primera parte de un) sueño interesante que ahora soy incapaz de recordar y relatar coherentemente. Pero la revelación vino después. Ya casi al despertar, aproximadamente a las 9 de la mañana, me vi (durante la segunda parte del sueño) en la casa de mi abuelo en Chelem. Estaba yo con otra persona, y por alguna circunstancia empezamos a hablar de cuestiones espirituales. La casa era igual que todas las veces, al mediodía, con ambas puertas abiertas dejando entrar el sol y la brisa. La otra persona y yo estábamos sentados frente a una pared, hablando, más o menos donde generalmente ponemos la TV cuando vamos a Chelem. De repente escuchamos una opinión que venía de detrás de nosotros. Volteo a ver y al instante comprendí que estaba viendo a un maestro, a mi maestro. Un hombrecito casi calvo, sin varios dientes, asiático y de ojos marcadamente rasgados. A él lo seguían un grupo de niñas uniformadas, tipo girl scouts japonesas, que caminaban alegremente por la casa. El hombre era la encarnación de la sabiduría; la sabiduría viviente, digamos. Brillaba. Cuando sonreía sus ojos se le cerraban chistosamente. Ahora mientras escribo esto y escucho a la big band de Wynton Marsalis tocando “A Love Supreme” los ojos se me inundan de lágrimas por segunda vez durante el día. Mi maestro. En el sueño yo de alguna forma no lo conocía, pero de inmediato reconocí su valor y me puse a hacerle preguntas. El maestro se sentó y empezó a hablar con una calma maravillosa, como aquel maestro argentino que fue una noche a la clase de yoga de Violeta y quien me dijo que la conciencia nunca interrumpe durante la meditación. Recuerdo que (ahora, en el sueño) le pregunté al maestro, no con estas palabras, si debíamos desconfiar de quienes parecen estar demasiado jóvenes para la iluminación. El maestro sonrió y me hizo un símil con las carreras de caballos, diciendo esencialmente que hay quien empieza la carrera más adelantado, y que por lo tanto no podemos fiarnos de la edad o de la imagen física, sino que hay que fijarnos en lo que hay detrás, en las acciones. Recuerdo que dio mucha importancia a las acciones pasadas. Escribo estas palabras y la sabiduría del maestro se me escapa de las manos como granos de arena; así de hermosas, profundas y elocuentes eran sus palabras. Mientras platicábamos estuvimos sentados uno frente a otro, yo con mi espalda dando a la puerta del cuarto y él con su espalda dando a la mesa del comedor. Las niñas seguían pasando, alegres.

En algún momento de nuestra plática desperté. Apenas tomé conciencia de que estaba despierto, al ver que la luz entraba por la ventana, quise regresar al sueño a seguir hablando con el maestro. (Ahora escucho al genial Tisziji Muñoz con una rola que cae como anillo al dedo, “Happy sadness”). Sin embargo, al darme cuenta de que la imagen del maestro era ya un recuerdo de algo que había pasado, de que esa experiencia había entonces terminado (no obstante que uno pueda seguir regresando, cuando vuelva a llegar el momento), me invadió una rara tristeza. Lo maravilloso fue que en ese momento recordé el rostro del maestro, su sonrisa con los ojos casi cerrados (y por tercera vez se me salen las lágrimas al recordar la sonrisa del maestro), y lo único que pude hacer fue sonreír yo igual y dar las gracias desde lo más profundo por habérseme permitido ese momento con mi maestro. En ese instante y de la forma más súbita se me inundaron los ojos de lágrimas y empecé a sollozar alegremente. Incluso reía y seguía llorando, sacando lágrimas.

Y aprovecho ahora para darte las gracias una vez más, maestro.

viernes, julio 01, 2005

Matrimonios entre homosexuales


Ahora que está de moda el tema, con la aprobación del matrimonio entre homosexuales por el Parlamento español y la marcha del orgullo gay que se hará mañana sábado aquí en la propia, conservadora y mocha Mérida, creo que hay que romper de una vez por todas con esa falsa solemnidad "políticamente correcta" que pesa sobre temas esencialmente de izquierda como éstos y, así, ya relajados, ver las cosas desde la perspectiva del humor y la racionalidad.

jueves, junio 23, 2005

Ordenación secreta de una mujer como sacerdotisa católica: desafío a Ratzinger

"Una mujer fue ordenada en secreto como sacerdote en desafío a la iglesia católica.

La ceremonia se llevó a cabo en el centro de Europa y la BBC fue testigo presencial bajo la condición de no revelar el nombre de la mujer ni el lugar en el que se llevó a cabo.

Esto porque hace tres años el Vaticano actuó con severidad cuando excomulgó el denominado grupo de las Siete del Danubio, un movimiento internacional que aboga por la ordenación de mujeres".

Lean el resto de la nota de la BBC y vean las fotos de la ceremonia aquí. ¿Acaso empiezan a resquebrajarse los dogmas de una de las instituciones más reaccionarias de la historia de la humanidad? Ojalá. La equidad de género debe llegar a todos lados, opino.

martes, junio 14, 2005

La meditación entrena el cerebro (al fin lo entienden los científicos)

"Un estudio científico sugiere que las respuestas básicas e involuntarias del cerebro pueden ser anuladas.

A esta conclusión llegaron los expertos de las universidades de Queensland y California luego de estudiar las reacciones visuales de 76 monjes budistas tibetanos con experiencia en meditación.

Durante las pruebas realizadas por los investigadores, los monjes se pusieron unas gafas especiales que les permitían ver simultáneamente una imagen diferente con cada ojo.

La respuesta normal -y automática- del cerebro sería alternar rápidamente la atención entre ambas imágenes, una reacción conocida como rivalidad perceptiva o visual.

Sin embargo los monjes fueron capaces de concentrarse en sólo una de las imágenes.

Mediante la meditación en "un punto", los monjes lograron centrar su atención sobre un solo objeto o pensamiento.

Aquellos que tenían mayor experiencia en meditación consiguieron concentrarse en sólo una de las imágenes durante un período más largo, de hasta 12 minutos.

Según explican los expertos en la revista científica Current Biology, la capacidad de los monjes para anular la respuesta mental básica indica que el cerebro puede ser entrenado.

Hasta ahora se creía que la rivalidad perceptiva era una respuesta básica e involuntaria.

"Los monjes demostraron que podían bloquear la información externa", explicó Olivia Carter, de la Universidad de Queensland.

"Sería bueno ahora hacer más pruebas utilizando técnicas de imagen para ver exactamente qué diferencias hay en los cerebros de los monjes".

"La gente que practica la meditación, incluido el Dalai Lama, ha expresado que la habilidad para controlar y dirigir los pensamientos puede ser muy beneficiosa en términos de salud mental", añadió Carter.

Los monjes, todos ubicados en lugares de retiro de la India, habían recibido entre 5 y 54 años de entrenamiento en meditación".

-- publicado originalmente en BBC Mundo en español.

lunes, junio 13, 2005

La humildad de un verdadero maestro

Una vez más, ante el absurdo del día llega algo que me deja sin palabras. Uno de los más grandes ejemplos de humildad y de lo que los gringos llaman detachment --lo cual en español podríamos traducir como "desapego" o "desprendimiento espiritual"-- que me hayan tocado últimamente.

"Sometimes I wish I could walk up to my music as if for the first time, as if I had never heard it before. Being so inescapably a part of it, I'll never know what the listener gets, what the listener feels, and that's too bad."

"En ocasiones deseo ser capaz de acercarme a mi propia música como si fuera la primera vez, como si nunca la hubiera escuchado con anterioridad. Estando tan íntimamente conectado a ella, nunca sabré qué es lo que recibe de ella el oyente, qué sentimientos le produce, y eso me entristece".

~ John Coltrane, citado en la página de All About Jazz.

Escuchando a: Chet Baker y Art Pepper en el disco de 1956 "Playboys", con fascinantes composiciones de Jimmy Heath y del propio Pepper. "Minor yours" es todo lo que uno puede esperar del West Coast jazz.

jueves, junio 02, 2005

El desafío de la poesía, por Javier Sicilia

En el siglo XIX, Hölderlin, en su poema "Pan y vino", de cara al desalojo que el racionalismo hacía del misterio de la existencia, se preguntaba: "¿Para qué sirve la poesía en tiempos de miseria?" Había que esperar a que los monstruos de la razón llegaran hasta Auschwitz para que la pregunta fuera respondida por Adorno con una insoportable amargura: "Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie." Si Hölderlin había encontrado en su siglo que los dioses se habían ocultado y la belleza —su presencia entre nosotros— se había desvanecido en la noche, después del nazismo, de la reducción del hombre a una pura instrumentalidad, de la llaga del genocidio, de la muerte de Dios y del elogio de la técnica sobre lo humano, la poesía se había vuelto tan hueca como una campana sin badajo. ¿Qué podía nombrar, si el sentido de la lengua, invadido por el horror y el vacío racionalista, había sido aniquilado? ¿Había sentido más allá del horror?

Paul Celan entendió esta realidad, pero entendió también, como Hölderlin, que no obstante la oscuridad, el vacío, el despoblamiento de lo divino en el mundo, el sentido existía en el fondo de la poesía. Toda su tarea poética no fue otra cosa que la purificación de la lengua que los asesinos habían aniquilado junto con sus víctimas. Ahí, donde todo clamaba la ausencia, en el mismo lugar del horror y las sombras, Celan buscaba un "Meridiano", un sitio luminoso al cual se podía acceder no ampliando el arte, sino constriñéndolo a su más estrecha "angostura": "Ve con el arte a tu más propia angostura", escribió en su discurso "El Meridiano". A través de esa "angostura" —hacia "lo más extraño"—, a través de la violentación del lenguaje que toda angostura exige, el poema —"senda de una voz hacia un tú que percibe [...] una especie de retorno a casa"— "habla en nombre de la causa de eso Otro, quién sabe si de un Otro, totalmente Otro". Ahí, donde el horror de la técnica destruyó el lugar del sentido y produjo la ausencia, el poema, llevado a su última angostura, descubre al Otro que desde ahí ilumina con una tenue luz. Semejante a la resurrección de Cristo, que sucede en la noche donde el sentido está muerto, el poema, en su larga travesía por la nada, descubre a ese Otro que es imposible nombrar, pero que se dice como un tú indefinible y profundamente humano y trascendente en su ausencia. El verdadero nombre de Dios es "Tú".

La lección de Celan no ha muerto. Si el nazismo desapareció, no despareció su herencia. Enmascarado bajo el nombre de la democracia, de la manipulación genética, de los sistemas cibernéticos, del derecho humano, de la guerra por la libertad y la justicia, que encubre otros genocidios, el sentido sigue ausente. Quizá, como las consecuencias de Auschwitz lo anunciaban, más ausente que nunca. El lenguaje de la técnica es el lenguaje de la no significación. Creyendo equivocadamente ver que toda significación condujo al nazismo y al sovietismo, cuando en realidad esas ideologías —como bien lo vio Celan— ya lo habían asesinado en la lengua misma, nuestra época ha querido prescindir de cualquier sentido y ha puesto como único rango de referencia el deseo protegido por el derecho y todas las posibilidades que le da la técnica. Hoy la aniquilación no forma parte de un proyecto que busca abolir cualquier significación humana y divina, es la realidad misma. Ya no sabemos quiénes somos. La revolución cibernética, como lo señaló Baudrillard, conduce al hombre, ante la equivalencia del cerebro y del computer, a la pregunta crucial: ¿soy un hombre o una máquina?; la genética nos llevará a otra: ¿soy un hombre o un clon?; la sexual y las posibilidades técnicas del transexualismo a otra igual de angustiante: ¿soy un hombre o una mujer?; y la política, a otra no menos terrible: ¿soy un ser libre o una unidad administrada por las Matrix institucionalizadas? Frente a esto, el desafío del poeta y de la poesía es tan profundo como el que asumió Celan: ¿cómo hacer resonar el sentido en el lenguaje desecado y asesinado por la técnica moderna? ¿Cómo hacer escapar al poema de la estética vacía a la que esa técnica lo ha reducido? ¿Cómo hablar en nombre de la causa del Otro que campea en la ausencia? Volvamos a oír a Celan: a través de "la angostura", hacia aquello que se ha vuelto lo "más extraño".

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva y esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez.

- Publicado originalmente en el suplemento la Jornada Semanal del domingo pasado.

viernes, mayo 20, 2005

Un fragmento de las "Meditaciones metafísicas", de René Descartes (Francia, 1596-1650)

Me sumo por completo. Y doble amén a Descartes.

"Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores, no son sino ilusiones y ensueños, de los que él se sirve para atrapar mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como un ser sin manos, sin ojos, sin carne, ni sangre, sin sentido alguno, y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente fijo en ese pensamiento, y, si, por dicho medio, no me es posible llegar al conocimiento de alguna verdad, al menos está en mis manos suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad, y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que, por muy poderoso y astuto que sea, nunca podrá imponerme nada. Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir; y, como un esclavo que goza en sueños de una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones, y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habrían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no sean bastantes a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover".

miércoles, abril 20, 2005

Leonardo Boff: "Me siento defraudado ante la elección del Papa"

Uno de los principales teóricos de la Teología de la Liberación comparte con BBC Mundo su opinión sobre el nuevo Papa.

La elección del nuevo Papa ha provocado opiniones divididas sobre la labor que desempeñará Benedicto XVI al frente de la Iglesia Católica.

Esto se debe a la postura conservadora que tiene sobre los temas más controvertidos como la pobreza, el aborto o la homosexualidad -algo que complace a algunos y frusta a otros-.

Como cardenal, al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que fuera antes la antigua Inquisición, Ratzinger estuvo involucrado en las mayores polémicas de la institución católica.

Uno de los directamente afectados fue Leonardo Boff, teórico de la llamada Teología de la Liberación, quien tuvo que renunciar al sacerdocio, luego de ser sancionado en varias oportunidades por la esta Congregación.

Un día después del anuncio del nuevo Pontífice, Boff explicó a BBC Mundo de qué manera la elección de Ratzinger podría afectar a la Iglesia Católica.

Unos dicen que un Pontífice con convicciones muy firmes será bueno para la Iglesia, por otro lado hay quienes consideran que será nefasto para los pobres del mundo. ¿Cuál es su opinión?

Creo que Ratzinger tiene una limitación: que no tiene ninguna duda, y los que no tienen dudas no están abiertos al diálogo y tienen dificultad de aprender.

No basta con tener convicciones muy seguras y la impresión de tener el monopolio de la verdad, porque eso puede conducir a una actitud fundamentalista.

La Iglesia debe entenderse con la humanidad, no debe estar separada de ella, ni arriba de ella, ni como maestra de ella, sino como una discípula.

Yo creo que siempre hay que tener la perspectiva del diálogo, de aprender, de construir juntos. Esto es para mí la prioridad en este momento de la humanidad, en el cual nadie sabe hacia dónde vamos. Ni la iglesia lo sabe.

Usted hablaba de otras visiones del mundo y el ahora Papa criticó en el pasado el relativismo eclesiástico que usted defiende. ¿Cree que Ratzinger será un Pontífice abierto al diálogo? ¿Que será abierto a estos problemas acuciantes, sobre todo la pobreza?

Habría que esperar sus pronunciamientos como Papa, porque si analizamos la homilía que ha hecho a los cardenales antes de entrar en el cónclave, es una perspectiva muy pobre.

Habla solamente de la Iglesia y combate las visiones del mundo: el marxismo, el agnosticismo y la dictadura del relativismo.

En todos estos "ismos" habría que añadir el "romanismo", que creen que todo está alrededor de Roma, y eso no es verdad.

Esta actitud de Ratzinger es una actitud defensiva y esto no es bueno porque parte del miedo.
El miedo es un consejero malo, porque evita el diálogo.

Una iglesia no puede aislarse de ese movimiento más grande de la humanidad.

Entonces, ¿se siente defraudado por la decisión del cónclave cardenalicio?

Si, yo me siento defraudado porque yo me esperaba alguien que suscitara esperanza, en el sentido de un rumbo nuevo de la Iglesia, más diálogo, más apertura.

Como cardenal, Ratzinger trabajó 23 años en Roma como vigilante de las doctrinas y ha mostrado su perfil.

Yo creo que ese perfil va a agravar la situación de la Iglesia, porque hay mucho dolor, mucha amargura y muchas divisiones internas de la Iglesia.

Lo que hay que hacer es pacificar la Iglesia. Hay que crear una atmósfera de fraternidad y convivencia donde no haya temor.

Muchos colegas teólogos temen ser castigados si hablan. Una atmósfera así no es buena para nadie.

La Iglesia necesita libertad, creatividad, para cumplir mejor su tarea.

Yo me temo que el Papa no alimente ese tipo de cosas.

En 1992 usted renunció al sacerdocio, luego de ser sancionado en varias ocasiones por la Congregación para la Doctrina de la Fe que era encabezada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger. En términos de cualidades personales, ¿qué recuerda de Ratzinger?

Para ser honesto, hay que decir que es una persona extremadamente elegante, cortés, sumamente inteligente, un teólogo muy erudito, que maneja toda la tradición de la teología. Tiene un pensamiento extremadamente cartesiano, con ideas claras y distintas.

Pero no tiene cordialidad en el pensamiento. No es un pensamiento de la complejidad, es un pensamiento que no tiene dudas. Y es peligroso no tener dudas.

Pertenece a la condición humana el hecho de que somos fenómenos cuánticos, somos imponderables, tenemos muchas virtualidades, muchas direcciones y eso es lo típico de la persona de la Iglesia.

En cuanto a los cardenales latinoamericanos que eran más cercanos a lo que fue la corriente de la Teología de la Liberación, ¿qué cree que va a pasar con ellos?

Yo creo que Roma, el Vaticano y el cardenal Ratzinger -ahora Papa- consideran la Teología de la Liberación algo resuelto.

Ellos han publicado dos documentos oficiales, uno en contra y otro descartando valores de esta corriente, que -según ellos- han devuelto el orden en la Iglesia. Por lo que no van a volver con esto.

¿Cree que el nuevo Papa va a defender el ideal del Jesús humilde?

Creo que es difícil hablar de un Jesús pobre y humilde dentro de palacios romanos.

¿Esto quiere decir que la solución estaría, por ejemplo, saliéndose de lo que es la estructura actual de la Iglesia Católica?

La alternativa es hacer lo que muchos obispos hicieron en América Latina, donde algunos cardenales vendieron sus palacios para irse a vivir a casas sencillas.

La Iglesia tiene que tener esa valentía y decir "todo eso que hemos creado en el Vaticano, con obras fantásticas, pertenece a la humanidad. Vamos a transformar eso en un inmenso museo".

Con esto, la Iglesia va a vivir más humilde, en sitios donde pueda organizar sus servicios con decencia, con todo lo que se necesita hoy en el mundo moderno, fuera de los símbolos del poder palaciano, del poder curial, del poder de los reyes.

Esto es posible, pero hay que tener la valentía de un Papa como Juan XXIII, que de el paso del centro hacia la periferia.

Para finalizar, los tremendos desafíos relacionados con la pobreza creciente en América Latina han llevado a muchas personas a buscar otras salidas. ¿Qué es lo más acuciante en la región en términos de pobreza? ¿Qué es lo que el Papa tiene que entender?

Para mí más acuciante que la pobreza y la miseria es la desigualdad.

Los ricos se hacen cada vez más ricos a costa de los pobres, cada vez más pobres.

La fosa crece a nivel continental y mundial, con el riesgo de que se bifurque la familia humana.

A mi juicio, el primer desafío del Papa es decir que todos somos humanos, hermanos y hermanas.

Ese sería el discurso mínimo de una ética y también sería algo profundamente cristiano, porque Cristo vino a la humanidad, y no a una parte de la humanidad.

- Publicado originalmente en BBC Noticias en Español el miércoles 20 de abril.

jueves, enero 29, 2004

Este un texto muy interesante de Javier Sicilia sobre el éxtasis religioso. Salió publicado esta semana en La Jornada Semanal. Publico sólo los fragmentos que me sorprendieron. Especialmente lo que está en negritas, que es la narración alucinante de una experiencia mística de Santa Teresa.

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Jornada Semanal, domingo 25 de enero de 2004 núm. 464

LA CORPORALIDAD Y EL ÉXTASIS

Una de las críticas que el Occidente moderno siempre le ha hecho a los místicos es su negación de lo corpóreo o su excesiva afirmación de él. Supone, bajo el peso del racionalismo, que la mística es una evasión que niega al mundo y promueve el trance, el repudio de la materia, del cuerpo y de los sentidos o bien, una sublimación de procesos eróticos que son negados por el místico.

Nada, sin embargo, más lejos de esos prejuicios de la modernidad. Si algo sabe el místico, que tiene una profunda experiencia de la encarnación del Verbo y de su Resurrección, es que somos seres encarnados y que la experiencia de Dios pasa por todo el espectro de la corporalidad sin reducirse a un juego de procesos bioquímicos y neurofisiológicos sublimados. Para el místico la experiencia de Dios es inimaginable sin su resonancia corpórea. Santa Teresa, de la que Raymundo Panikkar dijo que se enamoró de Cristo después de haber estado enamorada de la humanidad de los hombres, lo dijo de muchas formas. Destaco dos. Una, en la que les recomienda a sus monjas: "Nunca apartarse de la corporalidad de Cristo"; la otra es la descripción que hace de su experiencia de La Transverberación:

Quiso el Señor, que viese […] un ángel […] Veíale en las manos un dardo […] y al final el hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me dejaba, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios.

No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo y aun harto. Es un requiebro tan suave, que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento.


No es posible negar la condición orgásmica del relato (...), pero tampoco podemos reducirlo, como lo precisa bien la narración que hace Santa Teresa de la Transververación, a eso. Porque la experiencia de Dios es del orden de lo inefable, ésta, en la medida en que pasa por el cuerpo, sólo puede encontrar su equivalente en la experiencia más profunda que tenemos en nuestra vida psicofísica. La experiencia de Dios a esos niveles de intimidad es analógicamente orgásmica. Tiene resonancias corpóreas que se le parecen. Lacan lo dijo en su último seminario al señalar que la experiencia mística no es, como lo pretendían los psiquiatras del siglo xix, un asunto de fornicación disfrazada. "Ese gozo que se experimenta y del que no se sabe nada, bien puede ser lo que nos pone en camino de la ex-sistencia [ser hacia afuera]. ¿Por qué no interpretar una cara del Otro, la cara de Dios como soportada por el gozo femenino? La manera en que Dios existe puede no gustar a todo el mundo, sobre todo a los teólogos. Pero como sucede con santa Teresa: sólo hay que ir a Roma a ver la estatua de Bernini para comprender inmediatamente que ‘ella goza’ [...] ¿pero de qué goza" sino de Dios mismo que desde la creación y la encarnación no ha dejado de manifestarse y de resonar en nuestra corporalidad?"

-- Javier Sicilia
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